
La Escuela de Educación Canina Bravel, ubicada en el término municipal de Humanes de Madrid, tiene como principal objetivo la transmisión efectiva de conocimientos a través del aprendizaje guiado de las personas, y de éstas a su aliada o aliado canino.
La Escuela de Educación Canina Bravel dispone de las instalaciones y los servicios adecuados para generar el contexto pedagógico más favorable, con una amplia pista de entrenamiento cerrada al campo exterior, con el material necesario, y con monitores profesionales de larga trayectoria en el ámbito del adiestramiento y la educación canina.
Es, por tanto, el espacio idóneo para toda persona interesada no sólo en educar al perro o perra con quien va a compartir clases, sino también para quienes tengan interés en aprender un método práctico de educación canina. Una vez realizada la educación básica, verificada, por ejemplo, superando la “Prueba de Sociabilidad de la R.S.C.E.”, las opciones de desarrollo de las habilidades y las capacidades instintivas del animal pueden ser orientadas a los gustos o intereses de su guía canino, a través de los múltiples grupos de Educación deportiva (p.e. a través de reglamentos IGP, IBGH, Stpr, Rally-O, etc.)
El Club Canino Bravel, con Miguel Velasco como “director” del la escuela y Óscar Velasco como “jefe de estudios”, aplica su método de ”Educación canina básica” a través de la Escuela de Educación Canina Bravel. Dos días a la semana durante cuatro meses suelen ser suficientes para lograr que guía y perro puedan mejorar su relación a través del establecimiento de una comunicación funcional que optimice la convivencia eliminando comportamientos inapropiados. Para ello, la adopción de un método sistemático, como conjunto coherente de técnicas coordinadas hacia el mismo fin, por medio de una serie de comandos de voz reforzados al principio a modo de condicionamiento, haciendo uso de premios y herramientas adecuadas, como pueden ser la correa, el collar o la pelota.
Nuestro objetivo principal como escuela se centra en el desarrollo integral del vínculo afectivo entre la persona y el animal con el fin de lograr una comunicación adaptativa satisfactoria. De tal modo, la intención e intervención de los monitores está encaminada a la formación práctica de Guías caninos.
Por medio de estas dinámicas acompañadas, supervisadas y tuteladas, se pretende tanto la transmisión empírica de técnicas basadas en el estímulo positivo como origen y fin de la relación con el perro o la perra; como el reconocimiento de principios naturales (impulsos instintivos, capacidades de reacción ante estímulos nerviosos, capacidades asociativas entre estímulos y elementos naturales) y pautas culturales de conducta (orden doméstico, socialización, códigos comunicativos).
Así mismo, otro de los aspectos destacables del modelo de educación canina en escuela es el de compartir los procesos y atestiguar los procesos de cambio entre otros binomios de persona y perro, ya sean en forma de juego, caricia, atención compartida o llamada enérgica, por ejemplo. Con la sucesión de clases, semana tras semana, una multitud de perros variados y personas diversas ponen empeño en aprender el método, según su caso, comprobándolo con los resultados obtenidos, confiando en la capacidad de evolución indicada por sus monitores y comprendiendo cómo aplicar con éxito las técnicas mediadas para lograr los objetivos marcados.
La primera condición que ha de darse para que una persona empiece a educar a un perro es que exista cierto vínculo afectivo entre ambos. En otras palabras, que sea posible una relación que no provoque rechazo entre cualquiera de las partes implicadas, y que puedan darse momentos de interés mutuo con cierta continuidad. Desde el momento en el que se cumplen estas condiciones, una vez establecida la relación de respeto y confianza, es cuando el proceso de aprendizaje puede dar comienzo. Para poder reconocer esta situación, observaremos que el perro atiende al nombre o a la llamada de la persona en mayor o menor medida, que no huye de él o ella, o que no le agrede en forma de empujones con las patas, mordisqueos o gruñidos.



Las técnicas principales que son empleadas en la Escuela de educación canina Bravel se basan, como es común en cualquier sistema educativo, en el manejo de la atención del perro y su capacidad asociativa entre una señal elegida por su guía para la realización de una acción concreta y una sensación positiva o negativa. Bien con un estímulo satisfactorio que el perro aspire a repetir por medio del comando y la acción asociadas; o bien, con un estímulo negativo asociado a un comando y a una acción indeseable que el perro posteriormente trate de evitar, dándole la oportunidad de hacerlo por medio de la repetición de la señal específica, premiándole en el caso de evitar el comportamiento inapropiado por la evitación de la sensación negativa asociada a tal señal y a tal acción.
Por tanto, de lo que se trata es de generar interés para lograr atención y así dar pie al proceso pedagógico por medio de técnicas asociativas. La primera enseñanza que ha de aprender y que deberá cumplir siempre el cánido es que cuando su atención es requerida, ha de atender. Al principio, para facilitar y optimizar la enseñanza, haremos por que la llamada de atención le sea satisfactoria, e inmediata, en caso de ser atendida con éxito, luego sin condicionamientos negativos, con el propósito de generar el hábito de atender por repetición. Por eso es tan importante que las condiciones contextuales sean favorecedoras y que en caso de fracaso, es decir, que el perro ignore la llamada, se tengan los medios para favorecer que entienda que no podrá evitar el comando propuesto, haciendo uso, por ejemplo, de una correa usada del modo preciso. En caso de no poder asegurar el cumplimiento del comando dado durante el entrenamiento será mejor suspender la actividad hasta asegurar un contexto de aprendizaje apropiado.
Lo habitual es que la relación entre los perros y sus responsables humanos sea positiva, ya que la compañía, los cuidados y el afecto continuado durante la crianza del perro acostumbran a garantizarlo; sin embargo, también resulta habitual que los perros crezcan sin aprender cómo deben comportarse en nuestra sociedad humana. Para ello, en la Escuela de educación canina Bravel ofrecemos un sistema de educación básica orientada a la trasmisión en positivo, es decir, en una educación fundamentada en un interés manifiesto, como medio de satisfacción de ambas partes; y por una claridad técnica, que facilite al perro no sólo a evitar el comportamiento indeseado por su guía, sino además a no volver a intentarlo.
El resultado de una aplicación correcta del método sistemático ofrecido en Escuela de Educación canina Bravel es que, tras el período inicial, sean eliminados tanto los premios como las correcciones quedando únicamente los comandos y la modulación emocional y
expresiva del guía, como medios de comunicación. Dado que la persona-guía entiende que así como cada orden ha de ser atendida y realizada por su acompañante canino, también entenderá que las señales propuestas al animal deberán estar justificadas al cumplir una de estas dos situaciones: que sea una señal por necesidad (porque se requiere el cumplimiento de determinadas acciones por seguridad o adaptación correcta al entorno y al momento); o que sea una señal con fines educativos (luego en una situación, un contexto y un estado propicio para el aprendizaje), que puede ir acompañada de disfrute, sobre todo cuando todo sale bien.
Siguiendo estas premisas, la persona-guía favorece la precisión en el cumplimiento de lo trasmitido minimizando los comandos y maximizando los resultados. En definitiva, el perro deberá asumir que la única opción ante una señal recibida será ejecutar la acción asociada, a la primera y con premura; por lo tanto, que cuando se requiera su atención deberá darla y pronto.
En cuatro meses, durante dos días a la semana, queda completado el Curso de educación básica en la Escuela de educación canina Bravel. A partir de ese momento, o a partir de la superación de la “Prueba de sociabilidad oficial de la R.S.C.E.” (Real Sociedad Canina Española), tanto perro como guía comienzan una nueva fase orientada al entrenamiento en sociedad, en contextos urbanos y parques, siempre guiados por monitores; continuando con entrenamientos orientados a reglamentos deportivos tales como Rally-O, IBGH, Stpr, o IGP.

Existen casos en los que la imposibilidad de adaptarse a los horarios de las clases de la Escuela, o la distancia respecto al domicilio, por ejemplo, complican la aplicación del método en Escuela facilitado por el Club Canino Bravel. En tales casos, son ofrecidos los servicios de “Adiestramiento Canino Profesional en Estancia”, impartidos por Óscar Velasco Recio, Jefe de Estudios del Club Canino Bravel, miembro cofundador de A.CU.NA. Bravel, y Adiestrador Profesional oficial con reconocimiento del Estado español (SEA531_2; y SEA537_3).
Este servicio de “Adiestramiento en Estancia” garantiza, en 50 días, los mismos resultados que en los cuatro meses iniciales asistiendo a la Escuela de Educación Canina Bravel. Es decir, el equivalente al nivel de la “Prueba de Sociabilidad oficial de la R.S.C.E.” Está especialmente indicado para perros jóvenes, entre 8 meses y 14 meses, ya que sirve para establecer las bases del comportamiento futuro del perro en función de un orden concreto.
Actualmente, el Club Canino Bravel cuenta con un nuevo servicio a domicilio para tratar cuestiones o conflictos que deban ser tratados en el lugar donde habita el animal, tales como estrés con las comidas, conflictos con otros animales de la casa, etc.
Además de los modelos en “Escuela” y en “Estancia”, existe la posibilidad de tratar cuestiones específicas por medio de un tratamiento más personalizado, por medio de “Clases Particulares” de 45 minutos con un Adiestrador Profesional en el Centro Canino Bravel.
Este modelo de “Educación canina en Estancia”, que sirve principalmente para que perros jóvenes puedan adquirir una Educación Básica equivalente la Prueba de Sociabilidad oficial de la R.S.C.E., puede servir para corrección de conductas de perros adultos, tras un estudio previo.
En 1989 el Grupo Bravel comenzó su andadura en pruebas para perros de trabajo deportivo de la R.S.C.E. (Real Sociedad Canina Española), de la mano de M. Velasco y de D. Bravo, quien, a los pocos años, decidió separarse cordialmente del proyecto iniciado. Hasta hoy, superan la centena los perros y los guías que se han formado y han participado en pruebas deportivas oficiales (R.C.I., Schn., I.P.O., IGP, ETC) representado al Grupo de Trabajo Bravel, así como conquistando tanto Campeonatos nacionales de raza (como Rottweiler, o Pastor Belga), como Campeonatos nacionales de la R.S.C.E.
El Grupo de Trabajo Bravel ha tenido distintas ubicaciones a lo largo de tantos años. Leganés, Arroyomolinos, y, principalmente, Humanes de Madrid, han sido las principales sedes donde se han llevado a cabo cientos de entrenamientos cada año y de pruebas, con el paso del tiempo.
Durante estos 37 años, el Grupo de Trabajo Bravel tuvo un breve período en el que se vio interrumpida su actividad al adherirse a otro proyecto deportivo y profesional que les representó con distinto nombre y diferentes socios. Sin embargo, desde 1998 hasta la actualidad, el Grupo de Trabajo Bravel ha ido acompañado del proyecto como Centro Canino y Escuela de Educación Canina en Humanes de Madrid, pasando a formar parte de A.CU.NA. Grupo Bravel, en 2018.
Las principales actividades caninas y deportivas que se llevan a cabo en el Grupo de Trabajo Bravel giran en torno al reglamento oficial IGP de la Real Sociedad Canina Española, adscrita a la Federación Canina Internacional. Éste reglamento se distingue por reunir tres disciplinas deportivas como son la prueba de Rastreo, de Obediencia y de Protección. Para ello, el Grupo de Trabajo Bravel cuenta tanto con una pista con las dimensiones requeridas, el material de entrenamiento necesario, los monitores y figurantes adecuados para garantizar una formación competitiva.
El reglamento FCI-IGP, en origen surge con el fin de servir como prueba para la valoración y selección del temperamento instintivo de ejemplares de Pastor Alemán y de sus capacidades adaptativas. Actividad promovida por los clubes alemanes a favor de la mejora y la conservación de la raza, según parámetros que fuesen más allá de las cualidades fisiológicas de los especímenes. Es en relación a este reglamento IGP que el Grupo de Trabajo Bravel acumula mayor experiencia, conocimientos y tradición debido al importante papel que continúa ejerciendo Miguel Velasco Criado, al ser uno de los pioneros del trabajo deportivo en España, así como con el entrenamiento de Rottweilers para dichas pruebas.
A su vez, tanto el Grupo de Trabajo Bravel como la Escuela de Educación Canina Bravel, apuestan por promover y cuidar la cantera de aficionadas y aficionados ampliando sus grupos de actividades y poniendo un especial foco en disciplinas deportivas como pueden ser los reglamentos IBGH, Stpr, o el RALLY de Obediencia, recién instaurado en España. Esta diversidad de pruebas permite que un mayor número de personas con intereses variados y con diferentes capacidades de compromiso puedan encontrar motivos y motivación suficiente para llevar a cabo actividades que sirvan para mejorar la relación entre perros y guías, así como para poder desarrollar en conjunto algunas de las distintas competencias valiosas en cada uno.
